6 oct 2011

Habitación 219

En 15 años no te había extrañado tanto; y es que verte allí acostada en la cama 61 de la habitación 219, sin poder decirme nada, sólo esclava del dolor. En esa cama donde tu cuerpo se hace inútil hacia cualquier movimiento brusco, donde a cada hora enfermeras penetran por tus venas medicina, suero, antibióticos, transfuciones de sangre y no lo soportas, lo sé.
Estar aquí, en este hospital, en esta habitación, rodeada de personas, iguales o quizá peores que tú, con sus familiares ayudándoles como yo, me hace entender que la vida es un ciclo. Todo vuelve a ser como antes fue, pero esta vez cambian los roles; ahora soy yo quién te da de comer, quién te ayuda a caminar y en las noches se desvela para estar ahí cuando te sientas mal.
En 15 años no te había extrañado tanto, porque tu silencio jamás había existido hasta hace dos días, tu presencia jamás falto...
Te extraño: tus peleas, tu personalidad dominante, tu drama exagerado, eso lo extraño. Te extraño a ti, porque esa persona débil, esa persona que llora en las noches con cara pálida, esa no eres tú mamá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario